Campos floridos, dorado trigo
Cabellera dorada
Robada a implacables soles
De mil, veranos abrasadores
Regalo de los dioses
Templados en las fraguas de mil sueños
el tiempo. implacable verdugo de ilusiones
Camina, sin detenerse
su mirada perdida en glorias pasadas
recoge
fríamente, recuerdos rotos
encrucijada de cientos de batallas
apura el paso
Pronto el camino le dará su recompensa
fruto sabroso
amargo a la boca, dulce en el paladar
miran su andar
curiosos grillos, cantan
sus hazañas
contadas por el viento
Libre de sus pesadillas, su andar es ligero
regresa a su hogar
delirio
de una noche, vahos embriagadores
suaves brazos de una mujer
vienen a su mente,
lo llevan a un paraíso perdido
Vehemente su mente
gira torbellino de sensaciones
fugadas,
semillas sin germinar,
al costado de un sendero pedregoso
El resplandor de una risa lejana
vuelve a la cordura
trinos de pájaros
reciben al errante
su tiempo de pagar
esta llegando a su principio
Mira el horizonte
suave brisa mece sus cabellos
recuerdo de la mar
suaviza su rostro
rojizo
suspira profundo
brilla su alma
duerme su corazón
la eterna quietud
del solitario
camina sin rumbo
hacia su hogar.


